Gaetano Pesce

Diseñador industrial

Chimeneas, estufas, hornos, cocinas: objetos y lugares que son sinónimo de la calidez que habita el espacio central de nuestras casas, rico en memoria y atmósferas. Ahora se une a aquellos elementos la campana extractora, ese sombrero mágico que absorbe con extravagancia los vapores olorosos de nuestras comidas diarias, con una recompensa fresca y alegre, como una transformación evolutiva de los fogones tradicionales donde, como contaba la leyenda italiana, en la noche anterior a la Epifanía, la bruja Befana salía de la chimenea con su costal lleno de regalos para dar a los niños. 
 
Desde luego que las necesidades y las funciones han cambiado desde entonces, alterando y erradicando, pero la campana, versión actual de la antigua chimenea, ha mantenido su lugar vital en el centro de las cocinas, volviéndose, tal y como lo muestran los catálogos de Elica, un elegante objeto que define los espacios y que está equipado con los más importantes avances tecnológicos. 
 
Y es aquí donde yo me pregunto qué debería ser una campana en la actualidad. 
 
Mi primer e inmediato pensamiento fue que la geometría abstracta de tantísimos diseños contemporáneos ya tuvo su tiempo y que la búsqueda de la belleza absoluta es un concepto más bien obsoleto. Además, considero que una empresa tan importante como Elica efectivamente lleva a cabo acciones de investigación y experimentación para pronosticar las modas de los mercados del mañana. Yo mismo estoy cada vez más convencido de que la figura, la imagen reconocible, es la forma que más le va a los objetos de la vida cotidiana que tenemos a nuestro alrededor; objetos que quieren hablarnos, contarnos historias, y de hecho el diseño moderno quiere volverse un vehículo de narrativa... trayendo, en la medida de lo posible e incluso en los momentos más obscuros y tristes, sentimientos de alegría, calidez, ironía, sensualidad y optimismo... y así es como llegué a imaginarme una campana hecha de las cosas típicas que usamos para preparar nuestra comida: un objeto diseñado para traer algo diferente y trastocar el espacio de la cocina, un toque brillante y rebelde de color que con solo una mirada pueda arrancar una sonrisa de tus labios.